196.- El excelentísimo señor don Manuel Romero, ministro de los Interior, con fecha 23 de octubre último me dice lo que sigue: “Siendo el hambre uno de los mas frecuentes efectos de la guerra, conviene que el Gobierno, en quien deben residir la sabiduría y la prudencia pública… Para que tranquilizando y consolando á los labradores, hagan que los campos no queden sin sembrar… La agricultura es la que mantiene los estados, y el interés que todos tenemos en que se fomente…“.